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Andalucía tiembla por la llegada del ‘ébola del olivo’

Hoy les queremos hablar de un tema que verdaderamente está alarmando a todos los agricultores de Andalucía.

Se trata de una bacteria llamada ‘xylella fastidiosa’, ha asolado olivos centenarios en un territorio igual 250.000 campos de fútbol y ya ha saltado a Córcega y la Costa Azul.

Llegó al sur de Italia en 2013 y en dos años arrasó un millón de olivos. Cuatro años después, las cosechas están arruinadas y los técnicos no saben qué hacer. En octubre de 2016, pese a todas las precauciones, se detectó un brote en una finca de Mallorca y estalló la psicosis. La ‘xylella fastidiosa’, una bacteria conocida como el ‘ébola del olivo’, había llegado a España. El Gobierno balear dijo veloz que la situación estaba controlada, que el foco no se iba a convertir en plaga, que habían aislado el lugar. Pero en menos de un año la bacteria ha saltado de municipio en municipio, incluso de isla en isla hasta Menorca e Ibiza. Y al final ha aterrizado en la Península. Fue detectada días atrás en una finca de almendros en Guadalest (Alicante). Igual que en Baleares, el Gobierno valenciano ha salido rápido a pedir calma, a decir que el foco está aislado y controlado. Pero ya nadie se fía. La epidemia está definitivamente aquí y los agricultores han entrado en pánico. Hay miles de empleos y miles de millones de euros en juego.

La ‘xylella fastidiosa’ es una bacteria que ataca con gran virulencia los árboles leñosos mediterráneos como el olivo, el almendro, la vid, el ciruelo, el melocotón o el naranjo y el limonero. También el café y plantas ornamentales como la adelfa o el romero. Hay 300 especies leñosas amenazadas y no se conoce cura hasta la fecha. En cuanto infecta el árbol, la bacteria tapona sus vasos e impide la circulación de savia bruta, asfixiándolo lentamente. Sus primeros síntomas: hojas marchitas y decaimiento general. El resultado final: ramas secas y muerte del individuo. Hay hasta 360 vectores o agentes transmisores de la enfermedad, la mayoría insectos tan comunes en las plantaciones como mosquitos o cigarrillas, lo que hace que la bacteria se esté propagando como fuego en los entornos afectados.

No podemos estar ya pensando que el olivo va a desaparecer. Si la bacteria llega, hay que centrarse en convivir con ella porque no tiene solución

El protocolo es claro: hay que erradicar toda la vida vegetal, sea la que sea, en un diámetro de 100 metros. Arrancar planta y raíces y triturarlo todo, ya que la bacteria no prolifera en materia inerte. Así se ha hecho en la finca de Guadalest, donde 12 de los 17 almendros analizados dieron positivo. “En total se han erradicado 7,5 hectáreas y ahora hay que estar muy vigilante en 10 kilómetro a la redonda. Lo bueno es que estamos en el camino correcto. Hemos detectado el primer foco muy rápidamente gracias al buen hacer del agricultor. La bacteria está en la Península, pero por ahora está aislada“, afirma Ramón Mampel, secretario general de Unió de Llauradors i Ramaders (ULR) de la Comunidad Valenciana. Esos 10 kilómetros alrededor de los almendros de Guadalest incluyen siete viveros, en los que se están analizando muestras.

Llegó al sur de Italia en 2013 y en dos años arrasó un millón de olivos. Cuatro años después, las cosechas están arruinadas y los técnicos no saben qué hacer. En octubre de 2016, pese a todas las precauciones, se detectó un brote en una finca de Mallorca y estalló la psicosis. La ‘xylella fastidiosa’, una bacteria conocida como el ‘ébola del olivo’, había llegado a España. El Gobierno balear dijo veloz que la situación estaba controlada, que el foco no se iba a convertir en plaga, que habían aislado el lugar. Pero en menos de un año la bacteria ha saltado de municipio en municipio, incluso de isla en isla hasta Menorca e Ibiza. Y al final ha aterrizado en la Península. Fue detectada días atrás en una finca de almendros en Guadalest (Alicante). Igual que en Baleares, el Gobierno valenciano ha salido rápido a pedir calma, a decir que el foco está aislado y controlado. Pero ya nadie se fía. La epidemia está definitivamente aquí y los agricultores han entrado en pánico. Hay miles de empleos y miles de millones de euros en juego.

La ‘xylella fastidiosa’ es una bacteria que ataca con gran virulencia los árboles leñosos mediterráneos como el olivo, el almendro, la vid, el ciruelo, el melocotón o el naranjo y el limonero. También el café y plantas ornamentales como la adelfa o el romero. Hay 300 especies leñosas amenazadas y no se conoce cura hasta la fecha. En cuanto infecta el árbol, la bacteria tapona sus vasos e impide la circulación de savia bruta, asfixiándolo lentamente. Sus primeros síntomas: hojas marchitas y decaimiento general. El resultado final: ramas secas y muerte del individuo. Hay hasta 360 vectores o agentes transmisores de la enfermedad, la mayoría insectos tan comunes en las plantaciones como mosquitos o cigarrillas, lo que hace que la bacteria se esté propagando como fuego en los entornos afectados.

Muestras de almendra afectada por la ‘xylella fastidiosa’. (EFE)

“Ha aparecido en una finca de almendros en Alicante, pero imagínate lo que haría aquí en Andalucía con los olivos, donde tenemos un bosque que no pierde continuidad a lo largo de miles de hectáreas entre Jaén, Córdoba y Granada”, advierte Luis Carlos Valero, gerente del sindicato Asaja en Jaén. Y sentencia sin pestañear: “Esta es sin duda la mayor amenaza de futuro para el campo andaluz. Puede ser como la filoxera de los viñedos, un desastre enorme si no actuamos de inmediato en cuanto detectemos el primer foco”. La única manera de responder es aplicar un tratamiento fitosanitario contra el vector de propagación (en el caso de Alicante, fue un mosquito), pero poco más se puede hacer.

En el sector del olivo hay 1.800 millones de euros en juego, el 60% en Andalucía. En el cítrico, son casi 2.000 millones en la Comunidad Valenciana

En España hay unos 2,5 millones de hectáreas de olivar, un 60% de ellas en Andalucía. El sector factura 1.800 millones de euros al año, según datos del Ministerio de Agricultura. Por no contar las 150.000 hectáreas de almendroentre Granada, Málaga y Almería, que mueven 60 millones, o el potente sector de los cítricos en la Comunidad Valenciana, con una facturación de 1.982 millones en 2015. Tres pilares de nuestra agricultura a expensas de la propagación de la ‘xylella’, por no entrar ya en el potente sector vitivinícola, también bajo amenaza.

“Es muy preocupante, pero no debemos ser alarmistas”, trata de calmar Juan Luis Ávila, secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Jaén. “No podemos estar ya pensando que el olivo va a desaparecer mañana de Andalucía. Lo primordial es evitar que la bacteria salga de Alicante y llegue a los olivares, pero si se confirma esa realidad, tendremos que centrarnos en convivir con ella porque no tiene solución. Aprender a controlarla como hacen en California desde hace un siglo. Nos jugamos mucho con esto, no solo la economía de toda la región sino los sentimientos de muchas personas que tienen olivos que plantaron sus bisabuelos. No quiero ni pensar en el día en que se detecte un olivo infectado y le digan al agricultor que tiene que arrancar tres hectáreas alrededor”.

No podemos estar ya pensando que el olivo va a desaparecer. Si la bacteria llega, hay que centrarse en convivir con ella porque no tiene solución

El protocolo es claro: hay que erradicar toda la vida vegetal, sea la que sea, en un diámetro de 100 metros. Arrancar planta y raíces y triturarlo todo, ya que la bacteria no prolifera en materia inerte. Así se ha hecho en la finca de Guadalest, donde 12 de los 17 almendros analizados dieron positivo. “En total se han erradicado 7,5 hectáreas y ahora hay que estar muy vigilante en 10 kilómetro a la redonda. Lo bueno es que estamos en el camino correcto. Hemos detectado el primer foco muy rápidamente gracias al buen hacer del agricultor. La bacteria está en la Península, pero por ahora está aislada“, afirma Ramón Mampel, secretario general de Unió de Llauradors i Ramaders (ULR) de la Comunidad Valenciana. Esos 10 kilómetros alrededor de los almendros de Guadalest incluyen siete viveros, en los que se están analizando muestras.
La ‘xylella fastidiosa’ se divide en cuatro subespecies genéticas, cada una de las cuales afecta especialmente a un tipo de árbol. La ‘fastidiosa fastidiosa’ es la primera que se detectó en Mallorca y la que ha llegado también a Alicante. Esta afecta especialmente al almendro, el pistacho, las frutas de hueso como el melocotón y también a la vid. La ‘fastidiosa multiplex’ es una variación de la común, detectada en Córcega y el sur de Francia. La tercera, la ‘pauca’, es la que se ha cebado brutalmente con los olivos del sur de Italia y la que aterroriza Andalucía. La mala noticia es que ya ha sido detectada en una plantación en Ibiza. La buena es que no tiene la misma línea genética que la italiana. La cuarta subespecie es la ‘sandyi’.

Pero de momento, no nos está llegando a afectar  a nuestros cultivos andaluces.